ESTRATEGIA
Comprometidos con la
sostenibilidad
PLAN DIRECTOR DE SOSTENIBILIDAD 2024-2030
Nuestra hoja de ruta hacia una agricultura más sostenible, eficiente y baja en carbono. Establece los objetivos y prioridades ambientales, sociales y de gobernanza de De Prado.
INFORME DE SOSTENIBILIDAD 2024
Informe anual que refleja nuestro desempeño ambiental, social y de gobernanza, lineado con la Directiva CSRD y las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS).
POLÍTICA GENERAL DE SOSTENIBILIDAD
Establece los principios, valores y compromisos que guían nuestra gestión responsable, garantizando una actuación ética, transparente y alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Nos comprometemos a afrontar desafíos globales como el cambio climático, la huella hídrica y la pérdida de biodiversidad.
Trabajamos para forjar una agricultura más sostenible y resiliente, que proteja el entorno natural y asegure un futuro próspero para las generaciones venideras.
Enfocados en el equilibrio entre productividad y sostenibilidad
impulsamos soluciones innovadoras que reducen nuestro impacto ambiental y promueven el uso eficiente de los recursos.
Nuestra estrategia ambiental se estructura en tres ejes que guían nuestras acciones en campo y en nuestras plantas industriales.
Gestión sostenible de
recursos y biodiversidad
Trabajamos para utilizar los recursos de manera responsable, minimizando el desperdicio y asegurando su uso eficiente en todas las etapas de nuestro proceso productivo.
Prácticas agrícolas responsables
Implementamos proyectos orientados al ahorro y la optimización energética. Buscamos constantemente nuevas formas de reducir nuestro consumo energético y promover el uso de fuentes de energía más limpias y renovables.
Transición energética y reducción de emisiones
Aprovechamos al máximo los subproductos generados por nuestros procesos. Estos materiales, en lugar de convertirse en residuos, son valorizados y reutilizados de manera responsable, contribuyendo así a la economía circular y minimizando nuestro impacto ambiental.
Estos pilares fundamentales en nuestra estrategia reflejan nuestro compromiso genuino con la sostenibilidad y la preservación del medio ambiente, marcando el camino hacia un futuro más consciente y equilibrado para nuestra actividad agrícola.
Gestión sostenible de recursos y biodiversidad
Cuidamos el agua, la biodiversidad y los recursos naturales como la base de una agricultura sostenible. Optimizamos el uso del agua de riego, protegemos los ecosistemas locales y aplicamos los principios de la economía circular para aprovechar al máximo cada recurso.
La mayoría de nuestras fincas cuentan con sistemas de riego tecnificado y controlado, que nos permiten adaptar las necesidades hídricas de cada cultivo en función de las condiciones climáticas, el tipo de suelo y la fase fenológica. Mediante el uso de sensores, telemetría y monitorización remota, optimizamos cada gota de agua y reducimos la huella hídrica de nuestras explotaciones agrícolas. En el entorno del proyecto Alqueva, que abarca gran parte de nuestras fincas en Portugal, garantizamos una gestión hídrica eficiente y resiliente frente a los efectos del cambio climático.
La biodiversidad constituye otro pilar esencial de nuestra estrategia ambiental. Desarrollamos planes de manejo de biodiversidad en todas nuestras fincas, promoviendo la conservación de hábitats naturales, la creación de cubiertas vegetales, la protección de especies autóctonas y la conexión de corredores ecológicos. De esta forma, integramos la actividad agrícola en un entorno natural equilibrado, donde los ecosistemas locales se conservan y fortalecen con el paso del tiempo.
En paralelo, nuestra visión ambiental se apoya en un modelo de economía circular avanzada, orientado a transformar los residuos en nuevas fuentes de valor.
Aprovechamos los subproductos agrícolas e industriales, como el alpeorujo, la cáscara de almendra o los restos vegetales, para desarrollar soluciones que impulsen la eficiencia y reduzcan el impacto ambiental. Estos materiales se convierten en energía renovable, compost o en materias primas reutilizables dentro del propio sistema productivo, cerrando el ciclo natural de los recursos.
Sin embargo, nuestro enfoque va más allá del aprovechamiento: trabajamos en el desarrollo de proyectos de innovación aplicada que permiten dar un mayor valor añadido a los subproductos.
Entre ellos se incluyen iniciativas de transformación del alpeorujo (orujo graso seco) en materia prima para piensos animales o nuevas aplicaciones para la cáscara de almendra como biomasa industrial o base para materiales biocompuestos.
Estas líneas de trabajo nos permiten generar nuevos circuitos económicos dentro de nuestra propia actividad, reduciendo la dependencia de insumos externos y contribuyendo a la competitividad sostenible del grupo. La economía circular en De Prado no es una tendencia, sino un compromiso estructural con la sostenibilidad. Cada residuo que reintroducimos en el ciclo productivo representa un paso más hacia una agricultura que produce, regenera y transforma, un modelo que crea valor sin comprometer los recursos de las generaciones futuras.
Prácticas agrícolas responsables
Promovemos una agricultura que protege el suelo y equilibra la productividad con el respeto por el entorno. Reducimos el uso de fertilizantes químicos, conservamos la salud del suelo y aplicamos técnicas de manejo integrado de plagas.
En De Prado aplicamos prácticas agronómicas que priorizan la salud del suelo, reducen la erosión y promueven su equilibrio natural.
Mantenemos cubiertas vegetales activas en la mayor parte de nuestras explotaciones, lo que mejora la estructura del suelo, protege frente al lavado de nutrientes y favorece la retención de carbono.
Adicionalmente, empleamos técnicas de laboreo mínimo y rotación de cultivos, que contribuyen a mantener la fertilidad y la biodiversidad microbiana.
Nuestra estrategia de fertilización se centra en la fertirrigación de precisión y el control eficiente de insumos, asegurando que cada cultivo reciba la dosis exacta de nutrientes que necesita. Esta tecnología, combinada con sistemas de monitorización en tiempo real, evita excesos que puedan contaminar el subsuelo o los acuíferos y reduce significativamente el uso de fertilizantes químicos. De esta forma, conseguimos una nutrición más equilibrada de los cultivos y un impacto ambiental mucho menor.
Asimismo, aplicamos el manejo integrado de plagas (MIP), que combina métodos biológicos, culturales y tecnológicos para reducir el uso de fitosanitarios. Estas acciones forman parte de nuestra visión de una agricultura más precisa, eficiente y respetuosa, donde cada recurso se gestiona con responsabilidad para garantizar la sostenibilidad del sistema agrícola.
Transición energética y reducción de emisiones
Avanzamos hacia la neutralidad de carbono mediante energía limpia, eficiencia y descarbonización de procesos. Apostamos por energías renovables, autoconsumo y tecnologías que reducen nuestra huella ambiental.
Como pioneros en el sector agrícola, hemos integrado muchas instalaciones energéticas de autoconsumo en nuestra producción, tanto a nivel agrícola como industrial, reafirmando nuestro compromiso con la sostenibilidad.
En aras de la eficiencia energética, en De Prado nos dedicamos a garantizar un uso óptimo de la energía, buscando los mejores momentos de compra y adaptando continuamente las pautas de consumo a nuestras diversas fuentes de energía disponibles. Además, estamos llevando a cabo numerosos proyectos de ahorro y eficiencia energética en todas nuestras operaciones.
Actualmente, contamos con un parque de instalación fotovoltaicas de autoconsumo compuesto por 102 proyectos en España, Portugal y Chile, generando un total de 18,49 MWp y logrando un autoconsumo anual estimado de 16,3 GWh/año.»
Además de nuestra apuesta por las energías renovables, avanzamos en un ambicioso plan de descarbonización progresiva de todas nuestras operaciones agrícolas e industriales. Este plan contempla la reducción de más del 30 % en la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, a través de la eficiencia energética, la sustitución de combustibles fósiles, la optimización de la maquinaria agrícola y la mejora de procesos industriales.
Nuestro horizonte a largo plazo está fijado en la neutralidad de carbono para 2050, alineándonos con los compromisos europeos y consolidando un modelo productivo bajo en emisiones, eficiente y responsable con el clima.
El Cultivo Responsable representa nuestro compromiso más profundo con el medioambiente: una agricultura eficiente en el uso del agua, regenerativa con el suelo y alimentada por energía limpia. Así construimos, día a día, un modelo productivo que une tradición, innovación y sostenibilidad real